El Titicaca es el lago navegable más alto del mundo: 3.812 metros sobre el nivel del mar, repartido entre Perú y Bolivia. La base peruana es Puno, una ciudad sin demasiado encanto pero con un puerto desde el que sale todo. Avise a su cuerpo: si viene del nivel del mar, esta es la parada más dura del itinerario. Vaya despacio los primeros días.
Los Uros
Las islas flotantes de los Uros están construidas con capas de totora, un junco que crece en el lago y que hay que reponer constantemente porque se pudre por debajo. Sobre esa base se levantan las casas y las embarcaciones. Se llega en media hora de lancha desde Puno. Es la excursión más popular y también la más discutida: en las islas cercanas al puerto la visita puede sentirse como una escenificación breve. Si le interesa, contrate una salida a las islas más alejadas o quédese a dormir; la diferencia es notable.
Taquile y Amantaní
Taquile, a tres horas de navegación, es una isla de cerros terrazados sin coches ni perros, donde el tejido es un asunto colectivo reconocido por la UNESCO. Aquí tejen los hombres, y el gorro que llevan indica si están casados o solteros. El almuerzo típico es trucha del lago con quinua.
Amantaní se visita normalmente durmiendo en casa de una familia, con cena en la cocina y una subida al atardecer a los santuarios de Pachatata y Pachamama, en lo alto. Es la experiencia más honesta del lago y la que la gente recuerda. Lleve un regalo útil para la familia —fruta, arroz, cuadernos— en lugar de dinero suelto.
Sillustani
A media hora de Puno, sobre la laguna Umayo, se levantan las chullpas de Sillustani: torres funerarias circulares de piedra, algunas de doce metros, construidas por los collas antes de la expansión inca. Se visita en medio día y es una buena manera de pasar la primera jornada mientras se aclimata.
Cuándo ir
La temporada seca, de mayo a septiembre, da cielos muy limpios y un azul del lago difícil de olvidar, pero las noches bajan de cero. Lleve ropa de abrigo de verdad: el alojamiento en las islas rara vez tiene calefacción.
La otra orilla
El lago es binacional y la parte boliviana —Copacabana, la Isla del Sol— se visita cruzando la frontera en Yunguyo o Desaguadero. Es un trámite sencillo en autobús y muchos viajeros encadenan Puno con La Paz en el mismo trayecto. Compruebe los requisitos de entrada de su nacionalidad antes de comprar el billete, porque cambian con cierta frecuencia, y tenga en cuenta que del lado boliviano la altitud es la misma: no espere alivio al cruzar.